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Archive for the ‘Lucha obrera’ Category

Tribunal EEUU vuelve a amarrarle las manos a los sindicatos

25 de junio de 2012 Los comentarios están cerrados

En el sonado caso de Citizens United v. Federal Election Commission, 558 U.S. 50 (2010), el Tribunal Supremo de los Estados Unidos determinó que la primera enmienda de la constitución estadounidense le impide al gobierno restringir o limitar el que las corporaciones, con o sin fin de lucro, o los sindicatos realicen ciertos gastos políticos. Aunque la opinión judicial no invalidó las prohibiciones existentes en cuanto a las donaciones directas a candidatos o partidos políticos por parte de corporaciones o sindicatos, Citizens United avaló el derecho de dichas entidades a utilizar sus arcas para realizar campañas políticas independientes a favor o en contra de algún candidato político, pieza de legislación o proposición a ser refrendada.

El raciocinio de la mayoría de los jueces en la mencionada opinión fue que la primera enmienda protege tanto las expresiones de personas individuales como las expresiones de asociaciones formadas por individuos. Por cuanto y en tanto las corporaciones y los sindicatos se conforman como asociaciones de individuos y el gasto de dinero es esencial para la diseminación de ideas, según lo establecido en Buckley v. Valeo, cualquier limitación a la capacidad de una corporación o sindicato de gastar su dinero en asuntos políticos es una limitación inconstitucional a la libertad de sus miembros a asociarse efectivamente y expresarse sobre asuntos políticos.

Como ya otras y otros han notado, Citizens United equiparó el derecho a la expresión de las corporaciones al de los individuos y, en su consecuencia, convirtió a las sociedades corporativas en ciudadanos y miembros de la comunidad política para efectos de la primera enmienda. Tratándose de un caso relacionado a una corporación, sin fin de lucro debo aclarar, restaba por verse si el alto foro federal avalaría su posición en cuanto a los sindicatos al enfrentar un caso sobre gastos políticos por parte de un gremio.

Doble vara

Recordemos que los sindicatos no pueden usar sus fondos para fines políticos inrestrictamente. Ciertamente, al igual que las corporaciones, los sindicatos generalmente no pueden hacer donaciones directas o prestar “apoyo material” a un partido o candidato. Ahora bien, en cuanto al asunto atendido en Citizens United–los gastos dirigidos a una campaña independiente para favorecer o criticar algún candidato político, pieza de legislación o proposición a ser refrendada–el derecho vigente trata a los sindicatos y las corporaciones de manera distinta. Como bien apunta Benjamin Sachs en su artículo “Unions, Corporations, and Political Opt-Out Rights After Citizens United,” mientras los accionistas que invierten su dinero en una corporación no tienen “derecho” a negarse a que su inversión sea utilizada para fines políticos con los que difieran, la legislación laboral le permite a los miembros de un sindicato oponerse de manera individual a que su cuota sea usada para financiar actividades políticas mediante el opt out, mecanismo por el cual el miembro de una unidad apropiada representada por un sindicato solicita que sólo se le retire de su cheque aquella porción de la cuota sindical que esté vinculada a “los servicios esenciales” de la unión. Las leyes que permiten el opt out han sido avaladas por la vía judicial. Al amparo de Abood v. Detroit Bd. of Ed., 431 U. S. 209, por ejemplo, un sindicato en el sector público sólo tiene derecho a que sus miembros paguen por los gastos “directamente relacionados a la gestión sindical,” por lo que el sindicato no puede requerirles que financien proyectos políticos o ideológicos. Por otro lado, Teachers v. Hudson, 475 U. S. 292, 302–311, enumera los requisitos que un sindicato debe cumplir para colectar la cuota de sus miembros sin violentar sus derechos al amparo de la primera enmienda.

¿Avalaría el Tribunal Supremo de los Estados Unidos la potestad de un sindicato de usar las cuotas de sus miembros para fines políticos sin restricción alguna al igual que una corporación puede usar el capital invertido por sus accionistas para los mismos fines o, en cambio, las declararía constitucionales en contravención de lo establecido en Citizens United ?

La respuesta a esta interrogante no se hizo esperar mucho. En su más reciente opinión en cuanto al derecho a la expresión de los sindicatos, Knox v. SEIU, el Tribunal nuevamente favoreció el “derecho” de los empleados representados por una unión a abstenerse de sufragar los gastos políticos de su organización.  El alto foro se aferró a la visión de que los gastos políticos de un sindicato son de alguna manera ajenos a su gestión sindical y los servicios esenciales que éstos proveen a sus miembros. Esta norma se aparta de la predicada en Citizens United, donde el Tribunal entendió que los gastos políticos de las corporaciones y sindicatos son esenciales para que los miembros de dichas asociaciones puedan ejercer efectivamente sus derechos de expresión y asociación. Ahora, las corporaciones pueden movilizar inrestrictamente sus, a veces, vastos recursos financieros para favorecer o desfavorecer a cualquier candidato, partido o pieza de legislación, pero los sindicatos se verán forzados a evitar apoyar o repudiar cualquier candidato, partido o asunto ante consideración legislativa que produzca una división significante entre sus militantes y propicie que sus miembros opten por no pagar su cuota sindical completa, opten por el opt out.

El gasto político como gestión organizativa

Para explicar la doble vara creada por el binomio de Citizens United y Knox, tal vez uno podría argumentar que, contrario a los sindicatos, los gastos políticos de una corporación están directamente relacionados a su gestión empresarial ya que éstos, presumimos, están dirigidos a promover legislación favorable y, por ende, mayores ganancias para éstas. De hecho, en una entrada del blog Workplace Prof, Matt Bodie comenta que un reciente estudio del Manhattan Institute halló que las contribuciones políticas de las corporaciones son beneficiosas para éstas en tanto y en cuanto las donaciones generalmente resultan en la reducción de impuestos, regulación favorable e inversiones públicas que ayudan a los negocios. Los autores del estudio, nos informa Bodie, calcularon que estos beneficios políticos aumentan las ganancias de los accionistas de un dos a un cinco por ciento anualmente.

No obstante, Bodie argumenta que si bien las inversiones políticas de las corporaciones son importantes para éstas y sus accionistas, las de los sindicatos son aún más importantes para los gremios y sus miembros. Bodie ofrece como ejemplo, los gastos incurridos por la SEIU durante las últimas elecciones presidenciales. Se estima que la SEIU invirtió $85 millones para ayudar a elegir a Barack Obama en el 2008. Obama eventualmente impulsó la reforma de salud, una de las prioridades programáticas de la SEIU. Gran parte de los miembros de SEIU trabajan en el campo de la salud y éstos se beneficiarían de una expansión en la cubierta de salud de millones de norteamericanos, por lo que se desprende que la inversión millonaria de la SEIU benefició directamente tanto a los miembros bona fide de la SEIU como a aquellos trabajadores que utilizaron el mecanismo del opt out para no pagar el 100% de la cuota sindical; igualmente, benefició a aquellos trabajadores que apoyaron la candidatura de Obama como a sus detractores.

Bodie concluye que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos se ha cegado ante una ineludible realidad: que los gastos políticos de los sindicatos van generalmente dirigidos a beneficiar a sus miembros, por lo que están íntimamente ligados a su gestión organizativa. Si algo positivo tiene la opinión de Knox es que el Tribunal continúa reconociendo el derecho de los sindicatos a expresarse políticamente sin restricción por parte del gobierno. Pero vale preguntar, ¿de qué vale ese derecho si los sindicatos están impedidos de movilizar sus recursos para expresarse efectivamente cuando parte de los mismo empleados que se benefician de la gestión sindical puede rehusarse y, en efecto, se rehúsa a pagar su parte?

PPT presenta a sus candidatos

17 de junio de 2012 Los comentarios están cerrados

Una maestra, una actriz y dos profesores universitarios integran papeleta para posiciones nacionales del Partido del Pueblo Trabajador. El PPT anunció que su candidato a la gobernación será el profesor Rafael Bernabe y al cargo de Comisionado Residente en Washington, el escritor y profesor, Félix Córdoba. Eva Ayala, maestra de escuela pública con 29 años de experiencia y dirigente magisterial, será la candidata a representante por acumulación e Ineabelle Colón, actriz, animadora y libretista en programas de radio, televisión y cine, será la candidata a senadora por acumulación.

Solidaridad en el Día Internacional de la Mujer Trabajadora

8 de marzo de 2012 Los comentarios están cerrados

El Laboralista se solidariza con todas las mujeres trabajadoras — remuneradas o no — en su día. Poco más de 100 años atrás, el primer Día Internacional de la Mujer Trabajadora inauguró un ciclo de luchas por la igualdad democrática y laboral de las mujeres en Europa. Hoy se celebra alrededor del mundo para celebrar los logros alcanzados y recordarnos que todavía queda mucho por hacer. Sigan firmes; estamos con ustedes.

Trabajador denuncia explotación en fast foods

10 de febrero de 2012 Los comentarios están cerrados

Este video muestra la realidad de muchas y muchos trabajadores, especialmente los y las que laboran en los restaurantes de comida rápida o fast foods. Tito Román, productor del video y miembro del Partido del Pueblo Trabajador nos comenta, “Estas multinacionales ganan miles y miles de dólares diarios y muy poco aportan a la calidad de vida de nuestro pueblo. Mucho menos son dignos de darle bonos a sus empleados que llevan años sudando y generándoles riquezas.”

Trabajadores de Crown Cork ratifican importante Convenio Colectivo

25 de enero de 2012 Los comentarios están cerrados

Comunicado de prensa:

San Juan, PR-  El pasado sábado 14 de enero, el Movimiento Solidario Sindical (MSS) celebró la Asamblea de ratificación del convenio colectivo con los empleados de Crown Cork, compañía con sede en Carolina que fabrica latas de Medalla, Pepsi y Malta India, entre otros productos.

Con una participación amplia donde participaron trabajadores y trabajadoras de Crown Cork se ratificó el nuevo convenio colectivo para los próximos tres años.

“Fue un logro de todos. La militancia, participación y unidad de la matrícula envió un mensaje claro al patrono donde no estábamos dispuestos a retroceder en ningún derecho adquirido. Entre los logros, se destacó que se mejoró el lenguaje pero lo más importante fueron los avances económicos en este tiempo de crisis”, expresó José Rodríguez Vélez, Presidente del MSS.

En todas las Asambleas previas que realizó el sindicato el mensaje fue unísono en subir la aportación en la cubierta del Plan Médico.  “En la actualidad la compañía aporta $670.00 dólares a la cubierta familiar y logramos que al finalizar el convenio, la aportación llegue a $797.98”, indicó Domingo Hernández, vice-presidente del MSS y electricista en Crown Cork.

El alza sustancial al Plan Médico mantiene a la matrícula con un Plan Médico de calidad con muy poca o ninguna aportación de cada empleado. “Este nuevo convenio representa economía para la matrícula organizada, dinero que va directo al bolsillo y por ende asegura mejor calidad de vida para sus familias”, enfatizó Hernández.

Igualmente se logró un bono de productividad del 10% del salario de cada empleado que recibirán cada tres meses. “Es significante que cada tres meses seremos parte de las ganancias de la compañía, el 10% del salario de cada empleado es un suma importante que vamos a recibir. Antes era un 5% anual”, continuó Hernández. “Fueron muchos los logros alcanzados gracias a la militancia y lucha de nuestro sindicato”, finalizó diciendo Domingo Hernández.

El Movimiento Solidario Sindical continúa en la defensa de la clase trabajadora y sigue logrando avances tanto a nivel de convenios colectivos como en educación continua para toda su matrícula. Mantener informada a la matrícula, visitas semanales a los talleres de trabajo, boletines continuos, seminarios y aumentar conciencia de clase es la combinación para lograr nuestras metas.

Lares y los aguacates

22 de diciembre de 2011 Los comentarios están cerrados

Nota: Hoy, 22 de diciembre de 2011, día de la bandera puertorriqueña y 116to aniversario de la monoestrellada, compartimos la siguiente reflexión del compañero abogado Carlos Quirós Méndez sobre el imaginario nacional independentista y los reclamos del pueblo trabajador. La reseña fue originalmente publicada en masenlucha.org poco después de la conmemoración del Grito de Lares el pasado 23 de septiembre. Se reproduce en El Laboralista con el permiso de su autor.

Lares y los aguacates
por Carlos Quirós Méndez

La conmemoración del Grito de Lares este año ha tenido un profundo significado para mí. Aparte de la organización unitaria de la actividad (que siempre es bueno) y del hecho de que por primera vez en años no me mojé como un pollo por las lluvias torrenciales, allí tuve una verdadera y profunda revelación.

Entre todos los mensajes del día me impresionó fuertemente el de un compañero, que se merece todo mi respeto, de avanzada edad (por su propia admisión) que despotricaba a diestra y siniestra sobre diferentes asuntos. Según el, tenía más dedos de la mano que sindicatos que “valieran la pena”. Interesante planteamiento, pensé. Quizás es que yo tengo más dedos que él en las manos o quizás mi criterio de “valer la pena” es distinto, pero de alguna manera me parecía incorrecto lo que se planteaba.

Pero después vino lo verdaderamente importante.

Este compañero empezó a criticar el hecho de que se estuvieran vendiendo diversas mercancías  en Lares. Que aquello parecía una plaza del mercado. Que estaba bien que las organizaciones vendieran libros (porque ayudan al desarrollo de la conciencia) pero que allí había un montón de gente vendiendo todo tipo de mercancías que nada tenían que ver con la lucha por nuestra independencia. ¡Hasta aguacates estaban vendiendo en la Plaza de la Revolución!

Admito que de momento perdí la concentración. Creo que los aguacates de Lares son los mejores de Puerto Rico. Y el hecho de que no hubiese almorzado provocó que de momento me transportara, por breves instantes, a recrear en mi mente la imagen de un sabroso almuerzo acompañado por un suculento aguacate. Me confieso. Creo que perdí la concentración por más de un momento. Porque no recuerdo más de lo que expresó el compañero después de su ataque furibundo contra los aguacates. Creo que mencionó algo sobre la necesidad de quemar banderas y asaltar cuarteles, pero realmente no puedo dar fe de que esto sea cierto.

Finalizados los discursos políticos del día pasé a buscar mis compañeros de vehículo, ya que teníamos que regresar temprano al área metropolitana. De momento recordé los aguacates objeto de la ira del compañero y, en un acto de desafío anti-patriótico, me dirigí al área de las carpas donde una gran cantidad de artesanos vendían sus mercancías. En la acera al lado de las carpas se encontraba una pareja vendiendo aguacates, los aguacates más bellos que uno pudiera imaginar.

Le pregunté al hombre que a cuanto vendía los aguacates y éste me contestó: “a dos por cinco pesos”. Maravillado por la belleza de la exquisita fruta (si… es una fruta no un vegetal) y por un precio que me parecía bajo (para mis criterios de la loza) procedí a pedirle dos. El hombre procedió a colocar dos bellos aguacates en una bolsa plástica. Y al darle los cinco pesos ocurrió algo que no me esperaba. El hombre me dijo, “Gracias por apoyar la agricultura puertorriqueña”.

Antes de que pudiera aquilatar lo que me había dicho ese hombre me di la vuelta agarrando firmemente aquella bolsa con los dos aguacates. De momento estaba más preocupado por mi pecado aberrante contra la Patria que por el comentario que me había expresado aquel hombre. Pero no había dado más de tres pasos cuando de momento tuve mi revelación.

“Gracias por apoyar la agricultura puertorriqueña”. Esas pocas palabras contenían un mensaje profundo. Aquí se encontraba un agricultor puertorriqueño, vendiendo su cosecha el día del Grito de Lares. Y este acto constituía, aparentemente, una ofensa a la dignidad de la Patria.

¿Cómo puede ser esto? pensé. Aquí se encontraba esta pareja de agricultores vendiendo aguacates para su sustento. Agricultores que se encuentran en vías de extinción debido al avance del gran capital y de la importación de frutas y vegetales de otros países. Agricultores que aprovechan para vender su cosecha el único día que asiste la gente masivamente a Lares. Salen, como el jibarito de Rafael Hernández, locos de contento con su cargamento para la ciudad. Pero Lares no es una ciudad. Es un pequeño pueblo del centro de la isla que, al igual que muchos, se muere de necesidad.

Y entonces, ¿Por qué constituye una afrenta a la Patria vender aguacates en la Plaza de Lares? ¿Acaso un Puerto Rico libre no necesita de sus agricultores? ¿Y donde dejamos  nuestro reclamo por la soberanía alimentaria? Todas estas preguntas me atormentaban mientras me hacía camino entre la multitud agarrando aquella bolsa que contenía la evidencia de mi delito.

¿Y que pasa con los demás que venden sus mercancías en Lares? Aquellos artesanos que tradicionalmente venden sus jabones, sus bordados o sus artículos de cuero. ¿Era eso también un delito contra la Patria? ¿O acaso no era éste un grupo de pequeños productores tratando de sobrevivir? Pequeños productores que, al igual que aquella pareja que vendía aguacates, forman parte de la pequeña burguesía según definimos en la terminología marxista. Pequeña burguesía que ha constituido históricamente el aliado natural de la clase obrera.

Entonces reflexioné sobre el hecho de que a Lares vamos a conmemorar una gesta histórica en la lucha por nuestra independencia nacional. Una lucha contra el despotismo político y económico que ahogaba a los productores puertorriqueños. Productores que como aquella pareja en Lares, vendían su cosecha en el pueblo más cercano.

Entonces miré mis aguacates y me pregunté: ¿Será por esto que la independencia tiene tan poco apoyo entre el pueblo? ¿Será acaso porque no acabamos de entender que la independencia no tiene sentido si no tiene sentido para los más necesitados? ¿Para el obrero explotado, para el agricultor al borde de la bancarrota, para todas y todos los marginados?

Finalmente llegué al carro con mis dos aguacates, sudado por el intenso calor de la tarde lareña, pero ya sin un ápice de sentimientos de culpa. Al contrario, me encontraba orgulloso de haber apoyado la agricultura puertorriqueña. El orgullo producto de esta revelación me llevó inexorablemente a conclusiones dignas de un hereje político-gastronómico. Quizás la conmemoración del Grito de Lares debe cambiar. Quizás debe ser una gran feria agrícola donde nuestros campesinos puedan llevar su cosecha. Quizás debe ser una gran feria de artesanía en que nuestros pequeños productores puedan ofrecer sus creaciones. Quizás debe ser una fiesta obrera en que los trabajadores puedan recuperar su historia de lucha contra la opresión y la esclavitud.

Quizás debamos transformar a Lares de templo del independentismo a una gran celebración del pueblo trabajador en que los marginados y los más necesitados acudan masivamente. Y una vez allí, quizás entonces podamos compartir con estos sectores la idea de que es necesaria la independencia.

Y quizás también podamos todos comprar aguacates en paz.

El Duende Boricua: ¿sátira merecida o propaganda anti-obrera?

17 de diciembre de 2011 Los comentarios están cerrados

Este vídeo está haciendo sus rondas por facebook y otros portales de internet. Ha sido visto sobre 80,000 100,000 veces en youtube. El dibujo animado nos relata la historia de un duende boricua cesanteado por Fortuño que se va a trabajar a la fábrica de juguetes de Santa Claus en el polo norte. Como todos los boricuas, nos cuenta el vídeo, el duende es vago y vividor. Éste influencia a los demás duendes, quienes eventualmente amenazan irse en huelga por las condiciones de trabajo. Santa Claus resuelve el conflicto laboral cerrando la fábrica, despidiendo a los duendes (al amparo de la Ley 7) y privatizando la producción de juguetes. ¿Qué opinan ustedes? ¿Sátira merecida o propaganda anti-obrera? Deja un comentario.

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Actualización:

El creador de “El Duende Boricua” explicó la intención detrás del dibujo animado. Reynaldo León de León Animation Studio, nos dice en la página del vídeo en youtube:

Ok gente, quiero aclarar algo porque ya se están cogiendo las cosas a pecho.

Primero: Este video NO FUE auspiciado por el PNP ni por el gobierno actual.

Segundo: NO JUSTIFICO los despidos de la ley 7. Si leen bien la ley 7 lo que plantea es una solución facil para el patrono hacer despidos inmediatos sin tener obligación alguna con los despedidos. La forma en que hicieron los despidos del gobierno fue torpe y atropellada. Eso lo reconozco.

Mi video es una critica al buscón y al dejáo.

Creo en la explicación del animador. No tengo razón para no creerle. De hecho, recomiendo que visiten la página de León Animation Studio y vean el resto de su trabajo. Pero, intenciones a un lado, el vídeo presenta una imagen estereotipada y negativa del trabajador puertorriqueño, especialmente aquel empleado en el sector público. Presenta a los empleados puertorriqueños como vagos, buscones y vividores que utilizan toda clase de ardid para evitar trabajar y cogerlo suave. Recuerden, el vídeo no presenta la historia de un duende boricua vago y buscón entre muchos otros duendes boricuas trabajadores. Es la historia de el duende boricua, mañoso y malicioso, entre otros duendes rubios y, presumimos, de países nórdicos que trabajaban sin cesar en la producción de juguetes para navidad. Los duende rubios son muy trabajadores; el duende boricua, en cambio, “como todo boricua” es vago y buscón.

Igualmente, el vídeo trivializa los reclamos obreros de los empleados públicos con un mensaje claramente anti-obrero y anti-sindical que sirve de apología a la Ley 7 y la privatización de servicios públicos. Una vez se le pegan las mañas del duende boricua a los otros duendes, éstos organizan una unión para reclamar mejores salarios y días de vacaciones. Ello es inaceptable hasta para el dadivoso Santa Claus, quien decide cesantear a todos lo duendes (nada más, ni nada menos, que al amparo de la Ley 7) y privatizar la producción de juguetes. Santa Claus eventualmente vuelve a contratar a todos los duendes, excepto a uno, el que influenció con sus mañas al resto de sus compañeros y los llevó a reclamarle al patrono mejores salarios y beneficios, el “buscón” y “dejao” duende boricua. Éste, contrario a los demás duendes, se rehusó a trabajar por la mitad del salario que antes percibía.

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