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El Pacto Social y la Reforma Laboral

18 de octubre de 2009

En un artículo publicado hoy en el Nuevo Día, José “Lole” Rodríguez Báez, Presidente de la Federación de Trabajadores de Puerto Rico (AFL-CIO), y Benjamín Borges Hernández, Director Ejecutivo de Servidores Públicos Unidos (AFSCME), recalcaron la necesidad de un “pacto social” para sobrevenir la recesión económica que arropa al archipielago puertorriqueño:

Sin consenso entre trabajadores, empresarios y el gobierno no habrá progreso y no se sabrá hacia dónde queremos ir.

José Rodríguez Báez de la FT, Fernando Juarbe (UAW), y Roberto Pagán (SPT-SEIU 1996) expresan su oposición a la anunciada huelga de la FMPR, el 18 de enero.  (Foto cortesía de la Conferencia Sindical)

José Rodríguez Báez de la FT, Fernando Juarbe (UAW), y Roberto Pagán (SPT-SEIU 1996) expresan su oposición a la huelga de la FMPR (Foto cortesía de la Coordinadora Sindical)

La propuesta de un pacto social no es nueva.  La idea dio pie a la Primera Cumbre Social celebrada en el hotel Cerromar de Dorado del 2 al 3 de marzo del 2000.  En ella se reunió un sector importante del liderato sindical del país con representantes de la banca, de los patronos y del gobierno con el propósito de encontrar “intereses comunes” y “generar alternativas de mayor alcance.”

Desde entonces se han celebrado cuatro cumbres sociales.  Pero no todos en el movimiento sindical ven estos encuentros con buenos ojos.  En la publicación Entre la Huelga del Pueblo y la Cumbre Social: El movimiento obrero puertorriqueño en la encrucijada (PDF), los sindicatos afiliados a la ahora extinta Conferencia Sindical, arguyen que si bien es cierto que los sindicatos que participan en la Cumbre Social buscan avanzar propuestas favorables a los trabajadores (como la reducción de la jornada laboral y la creación de centros de cuidado diurno):

El problema está en formular estas ideas a la vez que se desmantelan las instancias de lucha del movimiento obrero, que se obstaculiza la movilización y que se combate toda posibilidad de un sindicalismo militante y participativo[.]

En la práctica, la busqueda de intereses comunes y de consenso por parte de los líderes que impulsan el pacto social — Rodríguez Báez y Federico Torres Montalvo de la Central Puertorriqueña de Trabajadores, entre otros —  ha implicado la desmobilización de un sector significante del movimiento sindical y la claudicación de importantes intereses de la clase obrera.  No es casualidad que estos mismos líderes apoyaron la nefasta Ley 45 (PDF) y se opusieran al sindicalismo militante y participativo que generó la Huelga del Pueblo contra la privatización de la Telefónica y la reciente huelga de la Federación de Maestros de Puerto Rico.

La fórmula del pacto social puede ser perjudicial para muchos puertorriqueños precisamente en un momento en que el gobierno ha tomado medidas drásticas en contra de millares de empleados públicos y el sector privado impulsa una reforma laboral (PDF) que busca eliminar o reducir beneficios como el bono de navidad, las licencias de enfermedad y vacaciones y la compensación por despidos.

En el artículo antes mencionado, el mismo Rodríguez Báez arremete contra la propuesta reforma laboral:

“Del 1995 al 1998 tuvimos una Reforma Laboral que eliminó beneficios a los empleados a tiempo parcial, los derechos a licencia de vacaciones, por enfermedad, y eso era para hacernos dizque más competitivos. Y mira dónde estamos hoy”, dijo Rodríguez Báez.

[…]

“Cuando se habla de Reforma Laboral lo que quieren es quitarles derechos adquiridos a los empleados para solucionar problemas que no crearon los empleados”, agregó el líder sindical.

Lo que Rodríguez Báez parece obviar es que la ideología de consenso multi-sectorial requiere el reconocer los intereses del sector privado y someterse a sus demandas.

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